
Hace un par de años, Robin Wiener, presidenta de la asociación de recuperadores norteamericana, la I.S.R.I. (Institute Scrap Recycling Industries) compartió un documento estratégico interno en Dubai con motivo de la World Council of Recycling Associations (WCRA), reunión semestral de asociaciones en la B.I.R. (Bureau International Recycling) en la que el Gremi participa periódicamente.
Fue una declaración de intenciones del cambio estratégico sectorial que ellos iban a desarrollar como asociación, y lo compartían al comité de asociaciones mundial. En realidad, nadie pensaba que ese documento fuera a ser una estrategia tan ejecutiva como presentaron en el reciente BIR de primavera en Copenhagen de mayo del 2024.
El ISRI, radicada en Washington, hoy cuenta con más de 1.700 miembros, se formó en 1987 cuando el Instituto de Chatarra de Hierro y Acero se fusionó con la Asociación Nacional (USA) de Industrias de Reciclaje. La asociación cuenta con una membresía tremendamente leal, con aproximadamente 800 empresas que han sido miembros de la organización durante más de 20 años. El ISRI lleva muchas décadas marcando el paso a nuestros sectores, nos guste o no. Van siempre una cabeza por delante.
Fueron ellos quienes establecieron, hace ya muchas décadas, una codificación internacional para las chatarras o materiales recuperables. No tan sólo en los metales, sino también en otros ámbitos como el papel y cartón, los plásticos, los neumáticos o los residuos electrónicos. Esta codificación, que ellos llamaron ISRI Scrap Specifications Circular y que actualizan anualmente, ha llegado a convertirse en el ESPERANTO de nuestros sectores, especialmente cuando hablamos del comercio internacional entre continentes.
Recuerdo mi primer congreso ISRI en Las Vegas a finales del siglo XX. Volví con la sensación de haber asistido al futuro de nuestro sector. Mas allá de sus especificaciones de materiales, descubrí una entidad muy estructurada y avanzada que ya había desarrollado manuales de seguridad laboral mucho antes de que fueran obligatorios en nuestro país. De hecho, en su tienda vendían videos (en formato VHS)
“ReMa hace una proclama publica de su actividad: recirculamos materias primas recicladas que sustituyen a las materias primas primarias que tantos costes energéticos y medioambientales consumen.”
de cursillos de operadores de grúas, carretillas, camiones, etc. Eran tan los videos antiguos que aparecían muchas imágenes en blanco y negro y con equipos que podían formar parte de un museo. Lejos de criticarlos, me enseñaron que llevaban décadas de adelanto a las empresas homólogas de nuestro continente, Europa. Pero no solamente en prevención laboral, también poseían un marketing de sector envidiable.
Su congreso estaba entonces a años luz de cualquier otro del sector. Tanto por el número de asistentes que se inscribían, como por la superficie que ocupaban, como por la calidad de su ponente estrella (podía ser un expresidente de los EEUU o de UK). Impartían tantos seminarios de formación que obligaban a elegir porque se solapaban en horario. En paralelo a su congreso, organizaban una autentica feria de muestras de maquinaria.
El Gremi, conjuntamente con Fira de Barcelona, organizamos, unos años más tarde, una feria /congreso en nuestra ciudad. Intentamos convencer a Fira de Barcelona para que apostara decididamente por una feria promocional de arranque, pero se mostraron tibios ante tal avanzada propuesta. Muchos años después, la FER con el soporte de IFEMA, tuvo más suerte que nosotros y la realidad es que están consolidando su apuesta año tras año.
Volviendo al ISRI, tienen un tesoro en su dirección desde más de 30 años en la persona de su presidenta, Robin Wiener. Es una directiva de un nivel de excelencia profesional envidiable, con una enorme capacidad de trabajo, que además no da puntada sin hilo. Entre otros hitos, hace unos años se anticipó a la parametrización de los residuos electrónicos con el desarrollo de las normas R2 y RIOS.
Pues bien, el ISRI ha vuelto a dar en la diana marcándonos a las demás asociaciones las líneas estratégicas para los próximos años con una determinación que envidio. El estudio que presentó hace dos años en Dubai / Abu Dhabi lo ha puesto en práctica y representa un cambio estratégico sin precedentes para una marca reconocida a nivel mundial. Se han atrevido a prescindir de su marca mundialmente reconocida y utilizada (ISRI) y han apostado con un cambio claro hacia lo que tiene que ser una asociación de recuperación de materias primas secundarias del siglo XXI.
Han prescindido de la palabra SCRAP de su acrónimo para renombrar su asociación con el acrónimo ReMa, contracción de las palabras Recycled Materials. Quien piense que el cambio de nombre es un “los mismos perros con distintos collares” se equivoca. ReMa hace una proclama publica de su actividad: recirculamos materias primas recicladas que sustituyen a las materias primas primarias que tantos costes energéticos y medioambientales consumen. Ante una sociedad consumista, con un hambre de productos sin límites, anuncia sin timidez que nuestra actividad es crítica en la circularidad y dignifica nuestra actividad alejándola de las connotaciones negativas de la chatarra
En España parecería que vamos en dirección contraria a esta tendencia puesto que se ha sustituido el acrónimo de SIGS (Sistema Integrado de Gestión de Residuos) por el acrónimo SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) en las agrupaciones de fabricantes por su responsabilidad ampliada.
Si como sociedad no podemos prevenir alargando la vida de los productos o consumiendo menos, que menos que nuestro sector sea motor y parte determinante de la economía circular, tan necesaria por el agotamiento de las materias primas. Nosotros estamos implicados hasta las cejas para formar a la sociedad mejor que cualquier administración. ¿Quién es capaz de difundir nuestra actividad mejor que nosotros? Apostamos por un sector altamente tecnificado y, además, lo hacemos desde el respeto al medio ambiente. ¿Quién puede formar mejor a la sociedad (incluida a la clase política) en el respeto al medio ambiente que nosotros, que es línea estratégica de nuestras empresas?
ReMa declara sin remilgos que nuestra profesión es de las mas dignas del siglo XXI, elimina las connotaciones semánticas negativas de la palabra chatarra, y se desmarca claramente de otra palabra que nos persigue desde las últimas décadas: Residuo
Señores políticos, las materias primas secundarias que nuestro sector produce no son más contaminantes que un contenedor lleno de lingotes, o un tauliner (semirremolque) cargado de granza primaria de plástico, o de bobinas de papel recuperado. Entonces, ¿Por qué esa obsesión con tanta trazabilidad y burocracia exasperante?
A ver si lo entendemos con un ejemplo. En nuestras instalaciones entran VFU (Vehículos Fuera de Uso). Es claramente un residuo que requiere trazabilidad, Pero realizamos diversos tratamientos y expedimos materias primas secundarias que no requieren excesivo mayor control (piezas reutilizables, metales circulares, etc.), y una serie de residuos (aceite, anticongelante, liquido de frenos, baterías, etc.) que sí requieren de la famosa trazabilidad.
La apuesta de ReMa es claramente en esta línea de ponerle nombre a cada cosa y marcar una línea clara entre lo que es residuo y lo que es materia prima secundaria. Aquí decimos “el nom fa la cosa” (el nombre hace la cosa), pues nuestros colegas de ReMa le han puesto a cada cosa su nombre. ¡¡¡Bravo ReMa!!!
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