El Cambio Climático en cuatro palabras (Revista recupera 133)

01/02/2024
El portugués António Guterres, secretario general de la ONU, dijo hace unos días que la humanidad había abierto las puertas del infierno. Que la época del calentamiento global había terminado, y que había empezado la época de la ebullición. Se puede hablar más alto, pero no más claro. Las peores previsiones de los científicos de hace años, no solo se han cumplido, sino que la triste realidad es que las han fulminado al alza durante el año 2023.

Pero, ¿por qué a los profesionales del sector de la recuperación nos incumbe el calentamiento global y en qué manera puede condicionar nuestros negocios para bien o para mal? Pues mucho, y voy a intentar explicarlo para que se entienda fácilmente.

que se entienda fácilmente. El cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, debido a variaciones en la actividad solar o erupciones volcánicas grandes. Pero desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.

La quema de combustibles fósiles genera emisiones de gases de efecto invernadero que actúan como una manta que envuelve a la Tierra, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas.

Las emisiones principales de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático son el dióxido de carbono en un 90% y el metano en un 10% (aunque es más dañino que el CO2 ). Proceden del uso de combustibles fósiles de un coche o de un avión, o del carbón para generar electricidad, por ejemplo.

Mucha gente piensa que el cambio climático significa principalmente temperaturas más cálidas. Pero el aumento de la temperatura es sólo el principio de la historia.”

El desmontede tierras y bosques también puede liberar dióxido de carbono. La agricultura y las actividades relacionadas con la extracción del petróleo y el gas son fuentes importantes de emisiones de metano. La energía, la industria, el transporte, los edificios, la agricultura y la ganadería se encuentran entre los principales emisores.

Mucha gente piensa que el cambio climático significa principalmente temperaturas más cálidas. Pero el aumento de la temperatura es sólo el principio de la historia. Como la Tierra es un sistema en el que todo está conectado, los cambios de una zona pueden influir en los cambios de todas las demás.

Las consecuencias del cambio climático incluyen ahora, entre otras, sequías intensas, escasez de agua, incendios graves, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo de los polos, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad.

Condiciones como el aumento del nivel del mar y la intrusión de agua salada han avanzado hasta el punto de que comunidades enteras han tenido que reubicarse, y las prolongadas sequías están provocando riesgo de hambruna. Se prevé que en el futuro aumente el número de «refugiados climáticos»

Para ser más concretos, pondré unos pocos ejemplos de los efectos de un año 2023 para olvidar, desde el punto de vista climático. Catalunya despidió el 2023 de la mano de la peor sequía en el territorio desde que hay registros, con un nivel de precipitaciones entre un 30% y un 50% inferior a la media de los últimos 30 años.

Pero la sequía no es patrimonio de los países de del sur de Europa. Los viticultores de la Borgoña francesa están comprando tierras en Gales (UK) porque las vides de Cabernet Sauvignon no soportan la elevación de temperaturas actuales.

Tampoco lo es exclusivo de Europa. En Centroamérica, Panamá ha tenido que restringir el paso de buques por falta de calado de agua. Resulta que el canal se alimenta, no de aguas saladas del mar Pacifico o Atlántico, sino que utiliza las aguas dulces de las lagunas Gatún y Alhajuela. Un país con un índice de lluvias envidiable, ha sufrido las consecuencias de una severa sequía. Todo ello ha repercutido en los precios de las mercancías que circulan por el canal de Panamá.

El hemisferio sur tampoco escapa de la sequía. Uruguay, y más concretamente su capital Montevideo, afronta el verano sin agua a pesar de sus enormes lagunas. El gobierno ha tenido que declarar el estado de emergencia severa que impide suministrar agua con regularidad a las viviendas, industria y agricultura.

Pero el cambio climático no tan sólo provoca sequía. En otros países produce efectos meteorológicos extremos como son las inundaciones, propician incendios de grandes masas forestales que no ayudan a paliar el efecto invernadero, etc.

El problema más critico es que la situación está lejos de resolverse porque los gases invernadero son acumulativos. De tal manera que cada año estaremos peor que el anterior y de ahí las palabras de António Guterres y sus puertas del infierno.

Históricamente, los países que más CO2 han generado desde el inicio de la revolución industrial han sido Estados Unidos con un 25%, Europa con un 22% y, en cambio, China tan solo del 13% porque su revolución industrial real coincidió con la muerte de Mao. Pero, si nos fijamos en la fotografía actual de emisión del CO2, es China la que genera actualmente el 30% del total (básicamente por su dependencia al carbón para generar electricidad), EEUU tan solo el 14% y Europa el 7,5%.

China y los países en desarrollo se resisten a recortar emisiones porque hay una conexión directa de crecimiento económico y contaminación. Argumentan que ellos también tienen derecho a contaminar para alcanzar el crecimiento de los países de la OCDE. Entonces, se sacan de la chistera las emisiones por cápita que tanto China como India bajan mucho en el escalafón mundial versus los países de la OCDE.

La realidad es que el 10% de la población más rica del planeta es responsable del 50% de las emisiones. Con nuestro estilo de vida y el elevado nivel de consumismo provocamos esta triste realidad.

La política creciente de obsolescencia programada o la obsolescencia percibida y empujada por la publicidad son también la base del crecimiento económico de estas décadas, pero también del calentamiento global. La reducción de precios que se consigue al producir en países de bajo coste, hace aumentar el consumo de forma exponencial.

Esta situación, ¿de qué manera nos afecta a nuestro sector? Pues directamente. Durante décadas, las economías de cualquier país del mundo han crecido gracias a la bola de nieve que genera el consumismo. A mayor consumo, mayor riqueza. Actualmente, el planeta no posee materia prima suficiente como para alimentar a 8.000.000 de personas al nivel de consumo de las capas sociales medias y altas de todo el mundo.

Ello empujará claramente a la economía circular para cubrir la demanda que no cubra la extracción. El aluminio reciclado ahorra un 90% de energía versus el aluminio primario. Hydro Aluminio y Alcoa, que se salieron hace unos años del aluminio reciclado, han vuelto comprando empresas fundidoras o abriendo hornos viejos para consumir chatarra. Es lo que se llama aluminio verde. La industria del automóvil, uno de los causantes de las emisiones de CO2 por poner en el mercado coches de combustión, se ha comprometido a comprar la mayor parte de sus consumos con aluminio reciclado. Este camino hacia la economía circular no es ajeno en otros metales. Celsa Group anunciaba el pasado mes de noviembre que fabrica el 97% de su producto con acero reciclado. Y es que al vender reciclado, vendes más y mejor.

Hay un nubarrón sobre la economía mundial que tiene que ver con las medidas que se han de tomar para frenar el calentamiento global. Van en contra de la generación de riqueza, como poco de la manera que se ha hecho hasta ahora. Desde el inicio de la revolución industrial, la economía mundial no ha dejado de crecer (unos más y otros menos), pero siempre relacionada con el consumo y la capacidad productiva. Si por necesidades medioambientales “el planeta se ha de parar”, con ello se pararán nuestras economías. Esto abre una incógnita a resolver que crea incertidumbre en los mercados. Cada vez que se alcanza un acuerdo reductivista, caen las acciones del Ibex o del Nasdac. Pero al mismo tiempo, cada vez que aparece un fenómeno natural como “el Niño”, con efectos devastadores para un país o región, también caen en su cotización.

El tema troncal es cómo podemos conciliar las necesarias medidas reduccionistas con la estabilidad y crecimiento económico.

En resumidas cuentas, como todo asunto complejo, abrirá enormes ventanas, pero cerrará otras.

Xavier Riba,

Presidente del Gremi de Recuperació de Catalunya
xriba@gremirecuperacio.org

 

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Artículo Revista Recupera 133