Crónicas estivales (Revista Recupera 76)

01/10/2012

Mi primer baño de este año fue en la playa de Sant Sebastià en Sitges. Mi sorpresa fue que la ducha carecía de pulsador o grifo. Pregunté en el chiringuito y me prestaron una tarjeta electrónica a cambio de un deposito de 3€. Mi primera reacción fue pensar: ¡vaya estupidez! Conservé mi tarjeta durante todo el día y fui duchándome cada vez que fue preciso. La tarjeta viene con un saldo de 7 minutos que puedes recargar sin coste. Al fi nal devolví la tarjeta y recuperé mis 3€. Recapacité. Consiguieron que fuera consciente de la limitación de recursos y, en el sentido práctico, consumí mucha menos agua. Luego empiezas a entender la opinión de expertos del agua: sólo el 1% del agua del planeta es potable. En el siglo XXI, el agotamiento de agua potable, de materias primas y del petróleo será espoleta de conflictos comerciales o armados según los expertos. Primer asalto.

Al cabo de unos días acompañé a mi hija a un concierto en la fi esta mayor de Sant Boi. Al pedir una cerveza te daban la opción de tomarla por 2€ con lata o 1€ de barril con un vaso con depósito de 1€ con la publicidad de Ecoembes. Evidentemente fue un éxito, todos consumían en modalidad de depósito. Quizás no tanto por el depósito, sino por el ahorro. A mediados de agosto asistí a la fi esta mayor del barrio de Gracia y las asociaciones de vecinos de cada calle utilizaban el mismo sistema con el logo de la asociación. El que se llevaba el vaso a su casa dejaba un ingreso más a la asociación. En otras calles, otras asociaciones seguían como otros años vendiendo latas o en vasos de plástico de un solo uso. Automáticamente veías por todos lados latas y vasos. Segundo asalto.

Otro día acompañé a mi hijo a un show de skaters que venían de todo el mundo a hacer piruetas en una halfpipe frente a la playa de la Barceloneta. La edad media era de unos 16 años. A terminar la exhibición desapareció el millar de personas y apareció una alfombra de latas y botellas. Pensé: ¿De qué ha servido 16 años de formación medioambiental en las escuelas y medios de comunicación? Tercer asalto.

Este año he salido bastante por la montaña y allí por donde fui, he ido encontrando cientos de latas y botellas desperdigadas. De una en una, vamos sumando y representan miles, millones si extrapolamos a toda la geografía española. No es novedad, la sociedad en general es consciente de ello. Llevo meses preguntándome dónde acaban los envases que se pierden. Está claro: desperdigados por toda la geografía española. España, potencia mundial en turismo (57 millones en el 2011), con unos parajes privilegiados, somos incapaces de evitar el abandono disperso de envases. Triste, muy triste. Cuarto asalto.

El tema del littering, en España, es preocupante en verano. Pero no tan solo en tierra, también en mar. La Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (ABAQUA) limpió este verano las aguas de baño de las playas y calas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera y retiraron, durante el pasado mes de agosto, un total de 12.705 kilos de residuos, la mayor parte de los cuales fueron envases plásticos flotantes. En la Comunidad Valenciana recogieron 270 kilos de envases gracias a unos 369 buzos que estuvieron limpiando los fondos marinos de la playa de Las Arenas de tan solo un kilometro cuadrado. Esto me recuerda la canción: Dónde están la llaves, matarile matarile.. Quinto asalto.

Un último ejemplo de la dispersión de envases lo vi por casualidad en una discoteca exterior de verano, junto a un parque natural. Al amanecer, todavía martilleando música maquina, emergió todo el parking sembrado de envases fruto de la botellona. Espectacular y lamentable. Sexto asalto.

Varios fabricantes o distribuidores de electrodomésticos han incentivado mediante la devolución de un deposito, o un descuento solapado, la entrega de tu televisor viejo poco antes del Europeo de futbol. Por casualidad, visité un centro de gestión de RAEES y estaban colapsados de televisores de tubo catódico. Casi el mismo día asistí al descuartizado callejero de una impresora. Todos los elementos poco valiosos o contaminantes fueron directamente al contenedor de RSU. Séptimo asalto.

No quiero aburrir con más ejemplos. Las conclusiones a las que llego es que los diferenciales estadísticos entre los envases vendidos y los recuperados están dispersos en toda la geografía española. Tan dispersos que es difícil valorarlo. Que, en el mejor de los casos, se recogen por los servicios municipales o privados de limpieza, independientemente de la parte que depositamos los ciudadanos responsables en el contenedor amarillo. Que cuando se utiliza formalmente o informalmente un sistema de depósito aumenta exponencialmente la recuperación. Tanto más, cuanto más alto sea el depósito. Que el depósito es útil tanto para un envase, un electrodoméstico o el agua de una ducha. Funciona porque crea conciencia. Funciona porque todos nos movemos por dinero y, lamentablemente, no por convicción. Miles de toneladas de energía, materia prima y empleo perdidos. Definitivamente, los españoles somos ricos…

Conocidos diferentes sistemas de depósito a nivel mundial, no sirven campañas puntuales para crear conciencia. Requieren una estructura de gestión, implantación en todo un territorio, adaptar la legislación y, sobre todo, la convicción para implantarlo de forma continuada. No valen las promociones. ¿Cuántos asaltos tenemos que esperar para utilizar sistemas de depósito? A buen seguro aumentarán las cifras de reciclaje legal, crearán empleo y los podrá gestionar el sector de la recuperación española, históricamente muy competente.

Xavier Riba,

PRESIDENTE DEL GREMI DE RECUPERACIÓ DE CATALUNYA
XRIBA@GREMIRECUPERACIO.ORG

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Artículo Revista Recupera 76