Hace unassemanas el Gremi organizó, con notable asistencia, un par de jornadas técnicas con el fin de entender el funcionamiento de la LME (London Metal Exchange). Casi al final, un asistente preguntó como veía la cotización del Cobre durante los próximos meses… Ahí es nada. “Il Dottore de Cell Data”, sin despeinarse, situó el Cobre entre 6000 y 9000 $/Tm. Sic ¿¿?¿?. ¿Su respuesta fue una estupidez? Categóricamente, ¡¡NO!! Actualmente los analistas sitúan el barril brent de petróleo entre 100 y 200 $ cuando viene de unas cotizaciones históricas medias muy inferiores. Pronosticar públicamente horquillas de precios tan distantes es casi como no decir nada. Pero lo mismo podríamos decir de cualquier cotización bursátil o del cambio €/$. Entonces, ¿qué ocurre?
Vamos a intentar sacar algunas conclusiones, entre muchas posibles y casi todas complementarias.
Primero: Los analistas/economistas son expertos en analizar el pasado y el presente pero no así con el futuro. Los Charts, PER, barreras, líneas de tendencia o cualquier concepto no es suficiente, actualmente, para acertar, ni siquiera, la tendencia.
Segundo: En un mundo global existen demasiadas variables que ejercen su influencia de forma aleatoria y casi nunca convergente. Los intereses de los capitales chinos no tienen que coincidir con los de los Indios, Ingleses, Japoneses, Americanos, etc.. La evolución de los metales no sigue nunca pautas paralelas, ni inversas con el Zinc, con el Oro, el trigo, las acciones o el $, por poner una ejemplo.
Tercero: Del total de capital que se mueve en las bolsas mundiales, tan sólo un 5% lo hace en forma de commodities (petróleo, metales, cereales, etc..). Eso quiere decir que cualquier movimiento de capitales entre el mundo de las acciones y de los pagarés de Estado y los commodities ejerza una fuerza de tsunami en los metales o cualquier commodities.
Cuarto: Los hedge funds (fondos de inversión) acumulan tal capital que su entrada o salida en un producto financiero ejercen movimientos desestabilizadores y casi siempre a contracorriente. Existen cientos de hedge funds jugando al unísono o a la contra.
Quinto: Todos se fusionan. BP con Amoco, Rio Tinto con Alcan, Mittal con Arcelor, etc. Hasta los grandes sindicatos se unen (Steelworkers y Unite). Las grandes fusiones de empresas gigantescas ejercen de hedge fund, pero con estrategias más premeditadas. Hace años ciertas multinacionales del aluminio y del cobre presionaron las cotizaciones por debajo del coste medio durante meses, para acabar comprando las demás empresas. Sexto: El aterrizaje del Deep Blue en las bolsas mundiales añade otro factor más en la dificultad de analizar las futuras cotizaciones. Deep Blue fue como bautizaron al ordenador que consiguió finalmente derrotar al campeón del mundo de ajedrez ruso Kaspárov. Actualmente las firmas analistas de bolsa invierten ingentes cantidades de dinero en desarrollar complejos programas estadístico-matemáticos que analizan cada día todas las variables que inciden en las bolsas del mundo y deciden cuando entrar en una acción o salir de la cotización del Aluminio o del trigo. El Gran Hermano bursátil ya esta aquí.
Ante estos escenarios, ¿qué hacer? En Expansión leí un artículo (serio) que explicaba que los grandes dirigentes de empresas japonesas utilizaban técnicas esotéricas o aleatorias para predecir el futuro. Así les ha ido a más de una empresa… Sin embargo, la máxima de Sócrates, formulada hace 2500 años, sigue vigente: “Yo sólo sé que no sé nada” Actualmente, los buenos analistas de las bolsas mundiales han de partir de la máxima de Sócrates para seguir siéndolo.
Existe otra máxima, ésta bursátil, que dice que la Bolsa es un juego de suma cero. Si alguien gana 1000 en un valor, otro pierde 1000. Pero no es exacto. La Bolsa es un juego de suma negativa. Porque el que pierde, pierde más de mil, y el que gana, gana menos de 1000. La diferencia está en los intermediarios, que además no se juegan su dinero, pero empujan a que el dinero se mueva aunque no toque.
Las empresas a las que nos afectan las cotizaciones del dólar, o de los metales o del petróleo, intentamos anticiparnos o prever la evolución con escaso éxito, y al final asisten a las cotizaciones diarias como el que se sienta en una mesa de póquer. De una mala mano salva los muebles, y de una buena mano sube la media de la tarde.
Los intermediarios pueden hacer honor a la película de Woody Allen “Coge el dinero y corre”, pero los que nuestro core business depende de ciertas cotizaciones, no es tan sencillo. Los actuales presidentes de foros económicos como el FMI, la FED, etc.. hablan de regulación de mercados. George Soros, uno de los mayores especuladores contemporáneo, también está de acuerdo. Una economía sin límites ejerce nefastas consecuencias en la vida real de los ciudadanos y empresas de a pie.
Por poner un ejemplo: La técnica agraria permitiría un mundo sin hambre, pero las técnicas financieras están creando más hambrientos que nunca. Desde un punto de vista ético, no hay explicación posible a esto. Lamentablemente, desde el puro punto de vista económico, sí.
Coge el dinero y corre. ¿Hacia dónde? ¿Qué mundo dejaremos a nuestros hijos?.