La mayoría de los metales que empleamos en nuestra vida diaria se pueden fundir y volver a utilizar para crear materiales nuevos. Latas, motores, cables, herramientas… la lista de objetos que se pueden reciclar para reducir la cantidad de chatarra es larga. El hierro, el acero, aluminio, cobre, bronce, latón y plomo son metales reciclables que pueden reutilizarse un número ilimitado de veces sin perder sus propiedades. Todos estos materiales están presentes en nuestra vida diaria. Se emplean en la producción de automóviles, aviones, trenes, maquinaria y herramientas, entre otros, y en el hogar se ocupan en infinidad de utensilios de nuestra cocina. También están en nuestros muebles y como componentes de nuestros celulares, ordenadores y tablets. Sí, están en todos lados, por lo que la cantidad de metales que se desechan es muy grande.
Reciclar metales ayuda a no empeorar la situación actual de contaminación, ya que se reduce la contaminación del agua, aire y se reduce la energía necesaria. Además, se ahorran millones de toneladas de chatarra.
Estos materiales provienen de la minería y la extracción, pero son recursos no renovables. Por este motivo, el reciclaje de los metales es básico para poder aprovecharlos y hacer un uso sostenible de ellos. Además, los procesos de extracción de los metales contribuyen a dejar una importante huella medioambiental, que puede reducirse gracias al proceso de reciclaje.
El ahorro es tal que, por ejemplo, reciclando una lata de aluminio se acumula la energía necesaria para encender la televisión durante tres horas.
Aunque pueden reciclarse un gran número de metales, hay algunos que no entran en esa categoría. Por ejemplo, aquellos contenedores que han servido para almacenar productos tóxicos no podrán reutilizarse. Ese tipo de envases deberá depositarse en un punto limpio. Sin embargo, siempre que estén limpios, materiales como el hierro, el acero o el cobre sí pueden reciclarse.
Otros como el oro o la plata también pueden reciclarse, y además venderse por tener un valor más alto, pero se requiere más energía para completar el proceso de reciclado.
Antes de tirar los metales se deben separar y limpiar. Tras ello, si se trata de envases (como latas de conserva o las tapas de botes de vidrio), irán al contenedor amarillo.
Si no son envases, deberás llevar tus objetos de metal al punto limpio más cercano, donde tienen un contenedor para metales donde se reciclarán de forma correcta.
Las empresas especializadas recogen los desechos. Por lo general llega a un acuerdo con la empresa dueña de la chatarra sobre el precio a pagar y la frecuencia con la que se realizarán las recogidas.
Este paso consiste en separar los metales desechados. Aquellos que estén en buen estado se separan de los que presenten un daño serio (como la oxidación) y/o de otro tipo de materiales como plásticos y madera.
Una vez separados, el siguiente paso es compactar los metales para facilitar su manejo. Tras ello comienza el proceso de trituración, con el objetivo de reducir el volumen de los residuos metálicos para ahorrar energía en la fundición.
Las laminas o piezas de metal resultantes de la trituración pasan por un horno para ser fundidos. Este es el proceso que marca la diferencia con la fabricación de metales completamente nuevos, ya que el reciclado utiliza mucho menos calor y agua que el proceso de producción de metales desde cero.
El siguiente paso es asegurarse de que los metales procesados están libres de impurezas. Para ello se emplean técnicas como electrolisis o mecanismos magnéticos que eliminen posibles restos de metales o materiales indeseados. Finalmente, el metal fundido pasa por un proceso de enfriamiento que lo deja listo para ser reutilizado y reincorporado a distintas cadenas de suministro.
Los números revelan la importancia de reciclar el metal tanto como sea posible. Algunas estadísticas son:
A pesar de que reciclar la chatarra es una buena opción, siempre es mejor reutilizarla. Se pueden hacer todo tipo de manualidades con una simple lata de refresco, o fundir objetos para fabricar otros nuevos. ¡Las opciones son infinitas! Miguel Aparici es uno de los artistas que consigue transformar viejos objetos metálicos en obras de arte.
Fuente: ecoembes