Darle un problema a la solución (Revista Recupera 111)

01/10/2019

Los economistas interpretan el pasado con la destreza de un cirujano. A la hora de interpretar el presente económico ya andan más cojos. Para el futuro, casi han de recurrir al tarot.

Así estamos todos los empre- sarios ante un futuro cada vez mas incierto. Es una realidad: estamos ante una situación que se aproxima más a una crisis que a la bonanza que vivíamos hace escasamente un año y medio. Los síntomas son cla- ros. Como mínimo en nuestro sector. Habitualmente, nuestro sector primario anticipa las cri- sis que a otros sectores llega años más tarde. Todavía hoy hay arquitectos que tienen a sus equipos estresados mien- tras a nosotros nos alargan las entregas de chatarras metálicas. Siempre fue así.

Sin jugar a ser economista, hay circunstancias que pueden ex- plicar la actual desaceleración.

Cuando la economía se mueve por un entorno de confianza, hace que la gente nos hipote- quemos para comprar una casa o un coche, o gastemos más alegremente. Los empresarios deciden ampliar sus negocios o compran nueva maquinaria si intuyen que sus beneficios serán suficientes. Ante una situación de creciente incertidumbre, la sociedad se mueve con bipo- laridad y pasa desde la euforia hasta la contracción de manera cada vez más habitualmente.

Una de las razones que impul- san la recesión es la creciente guerra comercial entre bloques. USA contra China, contra la CEE, contra México, etc. Serán tiempos de alianzas de bloques geopolíticos. La guerra comer- cial global no hace más que contraer nuestras economías y con ello nuestras empresas. La caída de la demanda provoca que caigan los precios de las materias primas. En nuestro sector hay caídas generalizadas de porcentaje de valoración de contenidos. A menor demanda, peor valoración. Es algo que hacía décadas que no ocurría. Hoy, los valores de las chatarras están a porcentajes mínimos sobre su equivalente en materia prima. Ello también ocurre para los papeles y los plásticos. Con el agravante de que estos pueden estar cerca de su umbral como materia prima secundaria y con- vertirse fácilmente en un residuo.

Por si no fuera poco, China, que compra aproximadamente del 50% de las materias primas del mundo, lleva a cabo actual- mente una cruzada contra el consumo de materias primas secundarias sin precedentes. De consumir cualquier residuo a ser más selectivo que las economías más evolucionadas. Se habla de que puede llegar a dejar de con- sumir cualquier tipo de chatarra, papel de recuperación, etc.

Está claro que el calenta- miento global es cada día una evidencia más innegable, pero de ahí a negar la necesidad de reciclar me parece desenfocado. Precisamente en el reciclado y en la mejora de procesos de re- ciclado está la solución a parte de las consecuencias del cambio climático.

Es evidente que los actuales niveles de consumo mundial no son soportables por la tota- lidad del planeta. Eso también empuja la crisis de los mode- los económicos mundiales que hasta ahora han aumentado la riqueza de las economías que los abrazaron como un mantra.

Por otro lado, parece que nuestra sociedad no reacciona en la dirección adecuada. Me sorprende que las escuelas de ingeniería y diseño del siglo XXI no vean con contundencia la necesidad producir nuevos productos contemplando su reutilización o reciclado en su totalidad. O que no tengan una cátedra de uti- lización de materias primas secundarias que hoy van al vertedero.

Me sorprende que, en el siglo XXI, sea mucho más rentable un vertedero o una empresa de gestión de ba- suras que una que contri- buye a la vida circular de un producto.

Es admirable y sorpren- dente como las nuevas ge- neraciones se arremolinan alrededor de Greta Thunberg y su lucha contra el consu- mismo más extremo. Pero, es al mismo tiempo con- tradictorio, que buena parte de la gente que la defiende siga teniendo una posición hipócrita ante el consumo. Digamos ecologismo de pos- tureo. Actualmente dimensionado con las redes socia- les. El viernes hay huelga en la uni, pero el jueves noche se va de fiesta.

De hecho, todos somos ecologistas de postureo. Todos somos conscientes de que debemos ser con- secuentes con el cambio climático, pero al mismo tiempo poco hacemos o po- demos hacer para cambiar nuestros hábitos cotidianos. Me parece bien definir el mo- delo de transición ecológica porque es difícil ser radical- mente eco-responsable ro- deado de lineales de objetos de plástico. El problema es que, según Greta y quienes la secundan, estamos me- tidos contrarreloj contra la destrucción del planeta.

Está claro que, si China llega a cerrar las puertas a las materias primas secun- darias, hará flaco favor a la economía circular. China seguirá siendo, como poco a corto -medio plazo, la fá- brica del mundo. Pero será un error que no contemple el reciclado como parte de la solución desde su propia concepción y diseño, hasta su final de vida útil. Es im- probable que el mundo se detenga de golpe al voraz consumo, pero el camino a seguir será que sea capaz de conseguir niveles de recicla- do (y de reutilización) nunca conseguidos hasta la fecha.

Hasta que no llegue y triun- fe el móvil o el automóvil modular, o la casa reutiliza- ble (como vimos en Holanda hace unos años), el reciclado completo de los produc- tos que consumimos será la solución a nuestro voraz consumismo. Criminalizar la recuperación de materias primas secundarias es parte del problema, no la solución.

Xavier Riba,

Presidente del Gremi de Recuperació de Catalunya | xriba@gremirecuperacio.org

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