| Si haces una encuesta
en el cole y preguntas a tus compañeros qué les gustaría reciclar,
probablemente los más votados sean los maestros, los deberes o
los exámenes... Pero aquí no tratamos de eso, sino del reciclaje
de la basura. Es decir, de todo aquello que tiramos en la escuela
y que, sin embargo, podríamos aprovechar.
Iniciaremos el reciclaje por las basuras de nuestra clase, y si
vemos que el plan funciona, lo extenderemos al resto del centro.
Vayamos paso a paso: lo primero es saber qué tiramos y comprobar
si entre los restos hay materiales reciclables. Para eso es necesario
revisar el cubo de basura y analizar los desperdicios. Esta tarea
resultará más fácil si colocamos tres cajas en clase: una para
papel, otra para los envases y el cubo tradicional para el resto
de los residuos. Al cabo de unos días, cuando las cajas estén
llenas, podremos realizar un recuento y reconocer los materiales
reaprovechables.
Lo que puede o no reciclarse dependerá en parte del ayuntamiento,
que es el encargado de poner los contenedores en la calle a los
cueles irán a parar los residuos. En algunos pueblos y ciudades,
incluso el propio consistorio suministra contenedores para colocar
en el colegio. Sin embargo, haya o no recogida selectiva en el
municipio, existen materiales como el papel o las latas, de los
que el propio colegio puede sacar provecho. por ejemplo, los folios
utilizados sólo por un lado pueden servir de borrador o para la
fotocopiadora, mientras que con las latas puede montarse un taller
de reciclaje de aluminio (véase <<Que no te den la lata>>).
Una vez realizado el estudio de los que tira en clase llega el
momento de organizar la recogida selectiva. Si lo que más tiramos
es, por ejemplo, papel, latas y plásticos, colocaremos una caja
para cada uno de estos materiales, manteniendo siempre el cubo
al que van a para el resto de las basuras. Es recomendable designar
un encargado para cada clase de residuo, que se ocupará de comprobar
que cada caja contenga el material indicado y que avisará cuando
éstas se llenen.
Hasta ahora lo que hemos hecho es reconocer la basura que generamos
en clase y recogerla por separado. El siguiente paso es dar a
cada tipo de residuo el mejor destino posible. Previamente quizá
deba hacerse una nueva separación dentro de cada caja. Por ejemplo,
en la de papel habrá folios que puedan volver a usarse; y otros
papeles que no sean reciclables (como el papel de aluminio o el
de fax, el papel engomado, plastificado o encerado) y que deben
descartarse. En la misma clase o en algún trastero de la escuela
iremos almacenado los residuos para, una vez al mes, llevarlos
al contenedor respectivo. |