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Este artículo abre una
nueva sección en la que analizaremos los diferentes envases desde el
punto de vista del profesional de la recuperación. Además de presentar
las ventajas y desventajas de los diferentes materiales, se ofrece también
un cuadro donde se puntúan las propiedades de cada envase teniendo en
cuenta que después de su uso entran en un circuito que permitirá su
recuperación.

La recuperación del
bote de aluminio se inició en 1993 y actualmente la tasa de reciclado
se sitúa en el 19% (datos de 1997). La característica más destacable
es el alto valor que adquiere en el mercado de la recuperación, alrededor
de 100 Pta./Kg. (70 botes por Kilo), siendo el envase más valioso de
las basuras domésticas.
En 1997 se consumieron 3.700 millones de botes de bebidas, de los que
el 41% fue de aluminio, exactamente 1.517 millones (21.069 toneladas)
generando un volumen de negocio de aproximadamente 500 millones.
A continuación se analizan y puntúan diversos aspectos que influyen
en su recuperación:
ETIQUETAJE: Muy bien-Bien. Mientras que habitualmente la etiqueta de papel
de cualquier envase se pierde en el proceso de reciclado, el bote,
al no venir etiquetado, no presenta dicha problemática. Las características
y marcas vienen impresas en el mismo envase mediante un proceso
denominado serigrafía. Son micras de laca que se iluminan al fundir
el material. Los serigrafiados de bebidas como Nestea, cervezas
San Miguel o Estrella Damm, en las que predominan los microlacados
sobre la base metálica del Aluminio (apariencia metalizada), son
los más ecológicas que las lacadas totalmente, como es el caso
Coca-Cola, Fanta, etc.
TAPONES: Muy bien. Forman parte del mismo bote y el sistema de apertura,
al quedar unido al bote, no se pierde ni le confiere ninguna problemática
especial.
TRANSPORTE
ENVASE LLENO: Bien. El envase representa aproximadamente el
33% del total del producto. si lo comparamos con otros envases,
por ejemplo, botellas de vidrio, los botes resultan mucho más
ligeros. Por su forma de cilindro perfecto, se pierde aproximadamente
un 25% del espacio entre botes.
EMBALAJE
AGRUPADOR: Regular. El sobreembalaje agrupador de plástico
o de cartón acostumbra a perderse por la problemática que existe
en el embalaje pequeño y la poca concienciación ciudadana para
depositarlo en el contenedor de envases. En el caso del cartón
podría reciclarse perfectamente. Si se trata de plástico es menos
ecológico, aunque hoy en día ya se fabrican con material biodegradable.
LÍQUIDO
REMANENTE: Regular. La forma característica del bote retiene
una pequeña parte del líquido que impide que salga aproximadamente
entre un 1-5% del total.
ROTURA: Muy bien. El bote no presenta problemática de rotura, ni lleno
ni vacío.
TRANSPORTE
ENVASE VACíO: Bien. Como casi todos los envases, comparte
una bajísima densidad, de unos 30Kg/m2. Al poderse comprimir fácilmente,
puede multiplicarse hasta cinco veces la capacidad de transporte,
pudiendo llegar a 150Kg/m2 de densidad. Se aconseja y requiere
manipulación por parte del consumidor.
CONCIENCIACIÓN
HACIA EL RECICLADO: Regular-Mal. Por desconocimiento y su
escaso peso, muchos consumidores desprecian su valor (a pesar
de que es el envase con un valor de producto reciclable más caro)
y desgraciadamente acaba en cualquier lugar menos en los contenedores
de recogida selectiva, a no ser que se trate de campañas específicas.
PROCESO
DE CLASIFICACIÓN: Regular. En principio, depende del sistema
de recolección y de la concienciación del consumidor. No es extraño
encontrar todo tipo de residuos en contenedores específicos para
botes o para envases (que llegan incluso al 50% de la capacidad
del contenedor). En la actualidad existen diversas plantas de
tratamiento de residuos que han incorporado Separadores de Foucault,
tecnología que permite separar de forma mecánica los metales no
férricos, como el caso del aluminio, es una tecnología muy extendida
en Europa y que actualmente se está implantado en España, donde
ya existen en funcionamiento alrededor de ocho separadores de
este tipo.
A menos que en un futuro se obtenga la colaboración del consumidor
de forma desinteresada y eficaz o pagando un valor reembolso (como
ocurre en los Países Nórdicos donde se recupera el 90% de los
botes de aluminio) no se podrá aumentar y mejorar la clasificación
en origen.
RECICLADO: Muy bien. El proceso de fundición es simple y no presenta ningún
tipo de dificultad. Las diferencias de calidad del material clasificado
sólo afectan al precio y su aplicación, no al producto final.
El aluminio es una materia prima tan versátil que permite convertir
botes usados en nuevas piezas de automóvil, persianas o nuevos
envases. Además, puede reciclarse indefinidamente sin perder calidad
y existe un ahorro del 95% de energía al fabricar productos de
aluminio con material secundario en vez de primario (mineral bauxita).
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