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El
trabajo del recuperador de chatarra es esencial para el reciclaje. El
recuperador recoge, selecciona, procesa y vende el material para que
las industrias puedan consumirlo. La mayoría de recuperadores tienden
a especializarse, gestionando por ejemplo sólo metales no férricos.
Esto es así porque una correcta gestión del material requiere una gran
inversión en maquinaria, unos conocimientos especializados y un conocimiento
de cada mercado. La industria de recuperación mueve ahora un gran volumen
de material, con fuertes operaciones de capital, muy lejos de lo que
era cuando el negocio empezaba.
Por
definición, el recuperador es aquel que desde un local utiliza maquinaria
y procesos para procesar metales férricos o no férricos (también otros
materiales), de manera que su principal producto son las balas de material
para posteriores aleaciones de la industria.
Los recuperadores de metal compran la chatarra a los fabricantes
de todo tipo de productos, desde latas a aviones, edificios o puentes
demolidos. También compran metal a otros recuperadores que o no tratan
los metales no férricos o son minoristas y venden el material a los
mayoristas.
El reciclaje de los no férricos supone una fuente importante
de la materia prima que necesitan las industrias, con un gran ahorro
de energía. Por ejemplo, cerca de la mitad del plomo que se utiliza
es recuperado, y el plomo recuperado ahorra el 65% por ciento de la
energía que se necesitaría para fabricar material virgen.
En
el caso del aluminio, los ahorros de energía alcanzan el 95% de la que
se necesita para procesar la bauxita, y el cobre recuperado permite
ahorrar hasta el 85% de la energía que se requiere para su extracción
de la mina.
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