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La chatarra no son residuos ni basura. Son viejos automóviles,
instalaciones industriales, barcos, neveras, edificios y puentes, baterías,
botellas vacías, aviones, bicicletas, ordenadores… También es chatarra
el material que se abandona en las fábricas cuando se producen los nuevos
productos. La chatarra puede provenir de una fragmentadora, de los hogares,
de los restaurantes o del supermercado del barrio. Y tiene valor porque
es una fuente de material para la fabricación de productos.
La chatarra metálica incluye todos aquellos metales que no son
hierro o acero, es decir, aluminio, cobre, plomo, zinc, níquel, titanio,
cobalto, cromo, y metales preciosos.
Millones de toneladas de chatarra no férrica son recuperados,
procesados y consumidos anualmente, fabricantes, fundiciones, refinerías,
y otras industrias de Estados Unidos.
La nomenclatura para las categorías de chatarra no férrica se
centran en doméstica e industrial, dividida entre restos de fabricación
y obsoleta. La chatarra obsoleta es aquella que se extrae de objetos
y productos ya utilizados, como radiadores de vehículos fuera de uso,
o tuberías de un viejo edificio. Así, por ejemplo, del radiador se extrae
cobre y plomo, y de las tuberías, cobre. El aluminio se recupera, sobre
todo, de los envases de bebidas, y el platino de los catalizadores de
automóviles. El níquel se obtiene de las aplicaciones de acero inoxidable,
el oro de los componentes de ordenador, y la plata de los films de fotografía.
La chatarra metálica se recupera de miles de productos obsoletos.
La chatarra nueva es aquella que nunca se ha utilizado para fabricar
un producto. La chatarra nueva, que se obtiene del proceso industrial,
puede ser un esqueleto de metal después de que se hayan cortado las
formas del producto.
Los metales recuperados no suponen un volumen tan grande como
el de los férricos, pero en cambio es mucho más valioso e incluye, además
de los materiales comunes, otros más originales como aquellos de nueva
generación como el zirconio o el tungsteno, o metales preciosos como
el oro, la plata o el platino.
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